Compartir el cuidado es más fácil cuando todos pueden responder las mismas preguntas básicas: ¿cuándo fue la última toma?, ¿cuánto durmió el bebé? y ¿hay algo importante que la siguiente persona deba saber?
Decidan qué vale la pena registrar
Elijan los pocos datos que de verdad importan en casa. Registrar de forma constante las tomas, el sueño y los pañales suele ser más útil que intentar anotar cada detalle del día.
Revisen los temporizadores durante el relevo
Un temporizador de sueño o alimentación que queda abierto puede confundir el resto del día. Cuando cambie la persona que cuida al bebé, dediquen un momento a comprobar que los temporizadores y los últimos registros estén al día.
Dejen notas breves y útiles
Una nota como 'tomó menos de lo habitual' o 'le costó dormirse' puede dar suficiente contexto. No hace falta contar toda la tarde, solo transmitir lo que la siguiente persona necesita saber.